OBRAS / Liminal

LIMINAL
Daniela Córdoba – Carola Reboredo

Su falta de color, su debilidad, su creencia; sus imágenes esquivas…la forma de la perdida, lo ineluctable, el peso de un cuerpo. Liminal recorre un espacio, la sombra de un paisaje, también un tiempo breve; visualiza volúmenes dotados de vacios y resignación.
La propuesta de Daniela Córdoba y Carola Reboredo transita el juego de la experiencia y descubre la extrañeza de las cosas borradas: cosas de las que salir o a las que entrar.
Si nos dejamos llevar surge la angustia; la angustia de mirar hasta el fondo –al lugar- de lo que nos mira, una angustia que susurra nuestro propio destino (dirá Didi Huberman). Pero somos conscientes también de esa distancia que propone esa mediación estética como representación incierta de ese pasaje, una puesta en escena o la construcción de una imagen; colocándonos así en una zona segura, que explica como el malestar y la inseguridad puede convertirse en fuente de placer estético.
La muestra despliega escenarios posibles donde el espectador encontrará diferentes momentos, diferentes formatos de esa zona inevitable. Lo que nos resulta extraño y nos desconcierta tiene lugar cuando los límites entre realidad y ficción se vuelven difusos. Cuando algo que entendíamos en términos imaginarios se manifiesta como real. Y real son las cosas en ese espacio, la porcelana rota, una apariencia que no termina de revelarse, o el retrato inerte cuya presencia se hace palpable con la insistencia…
Lo “espectral”, es una de las posibles categorías en la sobrevida del arte contemporáneo, expone Hal Foster en uno de sus ensayos. Esta idea de fantasma se presenta en la obra de muchos artistas cuyas huellas literales sugieren trazos simbólicos, piezas psicológicas que conjuran el espacio cultural del hogar, a veces como sitios acechados por ausencias…
Liminal es la incomodidad de permanecer en un lugar que nunca podremos determinar, “la puerta entreabierta no contiene la visión de lo insinuado” opinan las artistas, “lo demás se reconstruye en el deseo, en las ensoñaciones que atesoramos, como si reteniendo estas imágenes pudiéramos volver a ese momento lúcido”.
Dante Montich
Curador